En muchas ocasiones, nos vemos sujetos a cuestionarnos cuál
es el beneficio que obtenemos por tomar una determinada acción y cuál es su
costo de llevarla a cabo. Se aplica el concepto de costo-beneficio.
Si bien hay situaciones que no valen en sentido monetario,
como puede ser ayudar (costo es lo que haces por esa persona y beneficio es la
satisfacción que recibís por haberla ayudado, por ejemplo), un ser racional
sabe si el beneficio es mayor o menor que el costo.
En este post quiero hacer hincapié en esas decisiones que
se toman bajo el análisis costo-beneficio pero que tienen como base, la vida
de uno mismo.
Hay ciertos momentos que nos encontramos con la posibilidad
de sentirnos más seguros, con mejor salud y hasta estar más tranquilos. Para
lograr un mejor estado de salud, el costo podría ser el dinero para adquirir medicamentos,
para la cuota del gimnasio, o el mismo tiempo que usarías para realizar otra
cosa. Un avance en la seguridad podría existir debido a un cambio en la
estructura de la vivienda, la contratación de un sistema de alarmas o hasta en
algunos casos no tan comunes, un simple perro.
En el caso en que se quiera analizar bajo el concepto
previamente mencionado, podríamos asignarle sentido monetario a los costos y
beneficios. Para generar un bienestar referido a la seguridad y salud, el costo
sería lo que hay que renunciar para alcanzarlo: en este ejemplo, un individuo
sugiere la contratación de una empresa de seguridad para vigilar durante la
noche, toda la cuadra ($5000). El beneficio del convenio es un progreso en la
seguridad de la cuadra como así también la tranquilidad de los vecinos. Como
sentirse más seguro sería de alguna forma beneficioso para la vida, si se
pudiera asignarle un valor, este sería infinito. Aunque si esto fuera válido,
habría que hacer todo lo posible para poder alcanzar la seguridad y salud
absoluta como por ejemplo que haya controles de tránsito cada 2 cuadras (para
prevenir que conduzcan los conductores que no estén en condiciones de hacerlo).
Entonces esto no tiene sentido. No hay controles de
tránsito con esa frecuencia, como tampoco hay semáforos en todas las esquinas.
Pero lo que si sabemos es que el hecho de "salvar" vuestras vidas es mayor
(beneficio) que el costo.
Sin embargo, tanto en las decisiones privadas como las
sociales, hay casos en que las personas prefieren ahorrar un poco de su dinero
y arriesgar su vida y a veces la de los demás, como es el ejemplo de no
contratar una empresa de seguridad o contratar poco tiempo.
Saludos.

Linda reflexion. Gracias por pensar distinto, poner un vuestras da señales de que estas por encima del resto. A ver con que seguiss!
ResponderEliminarNo concuerdo con el ejemplo:
ResponderEliminar"como por ejemplo que haya controles de tránsito cada 2 cuadras (para prevenir que conduzcan los conductores que no estén en condiciones de hacerlo)."
Porque un control cada 2 cuadras mas que una seguridad absoluta y salud absoluta, seria todo lo contrario, un control cada 2 cuadras implicaría no solo un costo en términos monetarios infernal (oficiales en todas las cuadras capaces de parar a cada auto) sino que esto ocasionaría trafico y demoras e indirectamente afectaria a la salud (picos de stress, enojo, etc.)
Es verdad que los semaforos tienen consecuencias como el empeoro de la salud como mencionaste, aunque es de gran ayuda a los peatones y ahi si se garantiza la seguridad. Para lograr la eficiencia, hay que dejar de lado algo de una parte para favorecer a otra.
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